LA DESTRUCCION ES ARTE??? EL DADAISMO!!!

septiembre 25, 2007

Siempre que preguntamos a alguien que conocemos o que nos encontramos por la calle acerca del arte te dirán que éste es algo que sea “bonito”, “creativo”, etc. Sin duda, el concepo de belleza en este mundillo ha estado presente a lo largo de su concepción, pero… ¿es todo el arte bello?

Quizás si mirásemos “La primavera” de Botticelli...



El dadá o dadaísmo fue un movimiento antiarte que surgió en Zúrich (Suiza) en 1916, que se caracterizó por gestos y manifestaciones provocadoras en las que los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte, creando una especie de anti-arte o rebelión contra el orden establecido. El Dadaismo surge con los destroces de la primera guerra mundial. Defiende una actitud negativa hacia todo lo que produce la civilización bélica que contemplan los artistas del grupo "Dada".

Dada es la negación de la trascendencia. La palabra dada, en francés pertenece al registro linguístico infantil y significa "caballo" pero para los artistas quienes frecuentan el café "Voltaire" en Zürich entre 1915 y 1922, dada es cualquier cosa.

El movimiento dadaísta es un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético porque cuestionan la existencia del arte, la literatura y la poesía. Por definición, cuestionan el propio dadaísmo. Dadá se manifiesta contra la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. Propugna, en cambio, la desenfrenada libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la crónica contra la intemporalidad, la contradicción, el no donde los demás dicen sí y el sí donde los demás dicen no; defiende el caos contra el orden y la imperfección contra la perfección. Por tanto en su rigor negativo también está contra el modernismo, es decir, el expresionismo, el cubismo, el futurismo y el abstraccionismo, acusándolos, en última instancia, de ser sucedáneos de cuanto ha sido destruido o está a punto de serlo. La estética dadá niega la razón, el sentido, la construcción del consciente. Sus formas expresivas son el gesto, el escándalo, la provocación. Para dadá la poesía está en la acción y las fronteras entre arte y vida deben ser abolidas.


La creación se pierde a favor del azar y de la elección. Son presentados como obras Dada: un orinal comprado en tienda que Marcel Deschamps petende hacer pasar por una "Fuente

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